El nuevo Estudio General de Medios (EGM) ha llegado con cifras que confirman algo que muchos oyentes catalanes ya intuían: Jordi Basté y Ricard Ustrell siguen ampliando su fuerza dentro del panorama radiofónico de Catalunya. En un momento en el que la radio compite cada vez más con plataformas digitales, podcasts, vídeos y un universo infinito de contenido a la carta, la fidelidad que ambos comunicadores generan se convierte en un pequeño fenómeno sociológico. No se trata solo de líderes de audiencia; son referentes culturales que marcan agenda, acompañan mañanas y construyen una forma de escuchar la actualidad que conecta intensamente con el público.
Jordi Basté: un liderazgo que se consolida
El presentador de El món a RAC1 vuelve a demostrar que su fórmula funciona. Basté mantiene su posición como uno de los comunicadores más influyentes del país y, según los datos del EGM, experimenta de nuevo un crecimiento significativo en su audiencia. Lo suyo no es casualidad. Lleva años hilando un equilibrio muy particular entre análisis informativo, humor, entrevistas profundas y un ritmo ágil que hace que el programa fluya incluso en las mañanas más densas.
La clave de Basté, según apuntan analistas radiofónicos, es su capacidad para combinar cercanía con rigor. Su voz es un elemento cotidiano para miles de personas: prepara cafés, acompaña trayectos en coche, llena oficinas y parece sintonizar con el estado anímico de la audiencia catalana. Ese vínculo emocional es difícil de replicar y, precisamente por eso, cualquier subida en sus cifras siempre es un indicador relevante de cómo se está moviendo la opinión pública.
Además, El món a RAC1 se ha convertido en un punto de referencia para entrevistas políticas y culturales que muchas veces marcan los titulares de la jornada. Cada aparición de un presidente, ministro, escritor o deportista de primer nivel termina amplificada en redes, lo que refuerza el impacto de Basté más allá de la franja matinal.
Ricard Ustrell: crecimiento sólido y un público joven que lo abraza
Pero el EGM de esta temporada trae también buenas noticias para el otro gran protagonista del momento: Ricard Ustrell, que continúa afianzándose como una de las voces más potentes de la nueva generación radiofónica catalana. Su programa Col·lapse, junto a su presencia constante en espacios informativos y entretenimiento, le ha granjeado un público creciente que valora su estilo directo, contemporáneo y emocionalmente conectado con las inquietudes actuales.
Ustrell está demostrando que existe espacio para una radio que mezcla periodismo, sensibilidad generacional y una mirada más libre sobre lo social. Sus oyentes destacan que no tiene miedo de empujar conversaciones incómodas, abrir debates sobre salud mental, precariedad juvenil, cultura pop o identidad catalana, y hacerlo con un lenguaje fresco y accesible. Ese enfoque ha captado especialmente a un público joven-adulto que no siempre se encontraba representado en los formatos clásicos.
El EGM confirma ese ascenso: su audiencia crece, y con ella crece la percepción de que Ustrell forma parte de una renovación que la radio catalana necesitaba desde hace tiempo.
Un ecosistema radiofónico que se transforma
El crecimiento simultáneo de Basté y Ustrell revela un equilibrio interesante en Catalunya: el peso de las figuras consolidadas y la fuerza ascendente de nuevas voces que conectan con estilos distintos de escuchar la información. Mientras algunos medios se preocupan por el envejecimiento de la audiencia tradicional, los datos muestran que si la radio sabe adaptarse, puede seguir siendo un medio vibrante, influyente y profundamente emocional.
Catalunya, además, tiene una cultura radiofónica especialmente fuerte. Desde las tertulias políticas hasta los contenidos culturales y deportivos, el hábito de “escoltar la ràdio” forma parte del día a día de miles de hogares. Basté y Ustrell, desde sus trincheras particulares, simbolizan dos formas de entender ese vínculo: uno más clásico y establecido; el otro más experimental y generacional.
Lo que viene ahora
El EGM no es solo una foto del presente, sino una brújula hacia el futuro. Si algo demuestra esta edición es que la radio catalana sigue teniendo líderes capaces de crecer incluso en un contexto mediático saturado y fragmentado. Y que, mientras haya voces capaces de emocionar, sorprender, preguntar con valentía y acompañar a la gente en su rutina, la radio seguirá viva en Catalunya durante mucho tiempo más.
